Cuentan que el 8 de enero de 1959, tras el triunfo de la revolución cubana, Fidel Castro, a su llegada a la Habana, hace una pausa en lo que era la alocución de su primer discurso ante el pueblo cubano para preguntar a su lugarteniente: “¿Voy bien, Camilo?”. -“Vas bien, Fidel”- le contestará, Camilo Cienfuegos, ante una multitud enfervorizada. La icónica frase refleja lo que fue Camilo Escalona para el Partido Socialista de Chile, porque no hubo conducción ni lineamiento partidario que no se le haya consultado a Escalona. Fue, sin duda alguna, un hombre fuerte, un político duro de roer, y de tragar, en sentido figurado, por cierto. Fue tanto militante de base como también dirigente, luego parlamentario hasta llegar a presidir la mesa del Senado. Las sentidas y transversales muestras de pésame por su fallecimiento, como ser los mensajes del expresidente Boric y del Presidente Kast, honran nuestra democracia y enaltecen a nuestra clase política, pero, por sobre todo, d...
Cristian Warnken, en su columna "Un inesperado regreso al origen", resalta la importancia de la oralidad en la trasmisión del conocimiento y destaca la oralidad socrática del siglo V A.C., pero en nada refiere a lo que tiene más cerca, la importancia de la oralidad del mapundungun -una lengua eminentemente ágrafa- en la trasmisión de la cosmovisión mapuche. Y eso que don Cristian es un enamorado del Sur chileno y conocedor de los poetas mapuches. Como señala que le atrae la idea de un saber conversado que se construye con otros, por si acaso omitió algo, respetuosamente, le pregunto, ¿a cuál origen le gustaría inesperadamente regresar don Cristian?