Como infiltrados, topos en jerga policial y de seguridad, hay en todos lados, no sería para nada extraño que el Ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, juegue a dos bandas, para el gobierno y para el bando contrario. Que quede meridianamente claro, no es que nuestro zar de la seguridad, pase la pelota a los bandidos, sino que, tras su disfraz de militante republicano, se escondería un corazón frenteamplista, ahora bien, que a frenteamplistas alguien los considere La Banda de los Chicos Malos de Disney, no me explayó. De otro modo, no se explica por qué el Ministro Arrau, mantuvo en secreto y no le contó a nadie, ni siquiera a los demás partidos de su coalición, el proyecto de reforma constitucional en materia de seguridad que generó profundas críticas en la oposición, pero también en su sector. Se equivocó, entonces, quien señaló que el actual gobierno es fome, no solo por la espectacularidad que imprimieron al traslado de presos al Complejo Penitenciario La Laguna en Talca,...
Diversas voces manifestaron su opinión contraria al anuncio de la ministra de Ciencias y Tecnología, Ximena Lincolao, de disminuir recursos hacia las humanidades y ciencias sociales en favor de lo que, a juicio del gobierno, son áreas prioritarias, lo que es como decir que las humanidades, en el fondo, no servirían para mucho que digamos. “Devaluar a las humanidades o las ciencias sociales, empujarlas fuera del espacio público en favor de la tecnología, es un error de proporciones gigantescas que no solo erige al técnico en el profeta de nuestra época, sino que hace de la política un puro policy making”, señaló Carlos Peña, en su columna “Las humanidades maltratadas”. El profesor de Castellano, escritor y columnista, Cristian Warnken, aprovechando el estreno de la película La Odisea, utilizó una poética analogía con los monstruos Escila y Caribdis para graficar el dilema que enfrentan hoy las humanidades. “En los tiempos que vienen, deberemos enfrentar las tentacione...