En uno de los artefactos visuales de Nicanor Parra, un famélico y cadavérico revolucionario sonriente señala: “En estos años de revolución hemos comido poco pero no se puede negar que nos hemos reído bastante". Podemos tomar la jocosa frase parriana, traerla a la actualidad y preguntarnos ¿Desde cuándo un gobierno debería dedicarse a entretener a sus ciudadanos? Desde los tiempos del pan y circo de la Roma antigua, afirmarán varios. Pero ¿es aquello- el ser entretenido- primordial para una gobernanza exitosa? Si como afirma la ex vocera de La Moneda, los propios miembros del actual gobierno se autoperciben como un gobierno fome ¿hubo en un momento de nuestra historia, alguno que fuera entretenido? Es cosa de elaborar un ranking, y no solo por las piñericosas, bien sabemos quién lo encabezaría.
Se equivocó el míster argentino, Lionel Scaloni, en la final del reciente mundial de futbol, previo a la semifinal con Inglaterra, señaló que solo era un partido de fútbol, nada más, evitando asociar que el pleito deportivo tenía una simbólica carga histórica detrás, no solo por el triunfo de Argentina sobre los ingleses en México 86. Sin embargo, serían sus propios dirigidos que luego de su victoria se encargarían de reconocer el valor de la historia desplegando un lienzo de “Las Malvinas son argentinas”, en el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Estados Unidos. Lo anterior, fue una lección que el DT Scaloni, no aprendió o bien nadie se encargó de informarle al buen entrenador argentino que para ganarle la final a los españoles con Lionel Messi no bastaba, había que recurrir a la historia, leer la gesta del Toqui Mapuche Lautaro, que en múltiples batallas derrotó a los españoles. Pero Scaloni, ya sea por desconocimiento histórico o por decisión táctica, optó por dej...