La tecnología está al servicio y para la comodidad del ser humano, facilita la vida de los empleados y trabajadores, los más viejos o adultos mayores (para que nadie se ofenda), entre los que me incluyo, por cierto, recordarán que de antiguo para marcar el horario de entrada al trabajo se firmaba un libro de asistencia o se pasaba una tarjeta para que la marque el reloj control; recién en la primera década del año dos mil algunas empresas e instituciones incorporaron un reloj control que reconocía la huella digital. Hoy, al llegar al trabajo para ingresar al sector de las oficinas, en caso que en su trabajo haya cerradura inteligente hay que poner el dedo pulgar en la manilla para abrir la puerta; a los adultos mayores nos pasa que con los años la piel se va gastando y no siempre la manilla reconoce la huella digital, clara señal diaria que estamos prontos a jubilar, lo que debemos aceptar con decoro y no comenzar a regañar temprano porque no podemos entrar. Una vez ingresado a su ...
Una de las mayores interrogantes del universo kafkiano es dilucidar qué delito cometió el protagonista de El Proceso, Josef K. ¿Fue un crimen, simple delito o solo una falta? ¿Contra las personas, la propiedad, la salud pública o contra el Estado? ¿Con dolo o imprudencia? ¿Por acción u omisión? ¿El delito, fue consumado, tentado o frustrado? ¿Fue, acaso, autor inmediato, coautor, autor mediato, cómplice o encubridor? ¿Josef K, actuó solo o en grupo o pandilla? Al finalizar la lectura de El Proceso, nadie podrá responder estas preguntas, sucede que el pobre de Josef no cometió delito alguno, aun así, en un absurdo proceso judicial, tuvo un trágico final. Como bien recuerda Zygmunt Bauman en el libro Vivir en Tiempos Turbulentos, conversaciones con Peter Haffner “Alguien -Josef K- está acusado y desea saber por qué está acusado, pero no logra averiguarlo, quiere demostrar su inocencia, pero no sabe de qué, tiene la mejor intención y está decidido, quiere ...