Teniendo en cuenta que Aníbal Pinto Santa Cruz, en 1959 pública su clásico ensayo: “Chile, un caso de desarrollo de frustrado”; los gobiernos de la Unidad Popular y del Frente Amplio, este último próximo a terminar, pudieran definirse como “Chile, un caso de proyecto revolucionario frustrado”, ya sea por el Golpe de Estado del 73 o por el golpe electoral con la derrota del plebiscito constitucional del 4 de septiembre de 2022.
Si lo del 1973 fue violento y por el poder de las armas, lo del 2022 pacífico y por el poder de los votos. Si a uno le siguió una dictadura militar, al otro un gobierno de derecha elegido democráticamente.
Si tras el golpe de Estado del 73 gran parte de los jóvenes de la ex UP mutaron en adultos socialdemócratas que, a decir de Carlos Peña, en su columna Dos izquierdas, “condujo la modernización de Chile alcanzada durante el breve lapso de nada más treinta años”, (aunque nunca sabremos si el ex presidente Salvador Allende, hubiera estado de acuerdo), después de marzo de 2026, conoceremos si quien, para entonces será, el ex presidente Gabriel Boric, convencido que la tercera es la vencida persistirá en su intento revolucionario o, por el contrario, al igual que esos ex jóvenes de la UP, abrazará sin complejos de ningún tipo la socialdemocracia.
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