La tecnología está al servicio de la comodidad
del ser humano y facilita la vida de los empleados y trabajadores, los más
viejos o adultos mayores (para que nadie se ofenda), entre los que me incluyo,
por cierto, recordarán que de antiguo para marcar el horario de entrada al
trabajo se firmaba un libro de asistencia o se pasaba una tarjeta para que la marque
el reloj control; recién en la primera década del año dos mil algunas empresas
e instituciones incorporaron un reloj control que reconocía la huella digital.
Hoy, al llegar al trabajo para ingresar al
sector de las oficinas, en caso que en su trabajo haya cerradura inteligente
hay que poner el dedo pulgar en la manilla para abrir la puerta; a los adultos
mayores nos pasa que con los años la piel se va gastando y no siempre la
manilla reconoce la huella digital, clara señal diaria que estamos prontos a
jubilar, lo que debemos aceptar con decoro y no comenzar a regañar temprano
porque no podemos entrar.
Una vez ingresado a su oficina, uno debe encender
el computador, poner su clave, con el cuidado de que no sea la misma que el
montón de otras claves que debe guardar en la memoria interna, no la que tenemos
en el cajón del escritorio, si no arriba de los hombros, en nuestra cabeza; abierto
el computador debe ir a portal único y poner una segunda clave, la de clave
única, el portal le devolverá un numero código a su correo particular ese que,
como usted es hombre cuidadoso y asistió a los cursos de seguridad informática,
siempre tiene cerrado para que los intrusos de sus compañeros no le registren sus correos, si para mala fortuna olvidó la clave de su
correo, no se inquiete, a cualquiera le puede pasar, solo deberá esperar,
pacientemente, que vuelva a su memoria, ahora bien si pasaron más de 4 minutos,
deberá volver a ingresar al portal único, volver a poner su número de cédula y
clave única, para que le envíen un nuevo código a su correo y, recién ahora, poder ¡al fin! marcar su hora de entrada a la jornada laboral; como a estas
alturas ya llegó atrasado, deberá, después, justificar ante su jefatura dichos
atrasos, con el consiguiente riesgo que en la calificación anual lo evalúen de
manera regular.
Por supuesto si usted es o se autopercibe millenial,
podrá realizar todos estos pasos con su celular y más rápidamente gracias al
reconocimiento facial, cosa por cierto usted nunca hará, porque leyó por ahí
que el reconocimiento facial es una manera de robarle la identidad o que lo
espíe la CIA, KGB o los chinos; además usted ha visto demasiadas películas y
tiene grabada en su mente esa cruda imagen donde para abrir el celular de un
secuestrado, los secuestradores toman por los pelos la cabeza del secuestrado y
lo hacen mirar al celular.
¡Qué duda cabe! la tecnología hace más cómoda
la vida del hombre, a no ser que usted sea un vejestorio que añore el libro de
asistencia y la birome.
Estoy aviejándome
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