Si bien el presidente canceló con rentas particulares y no generales la comida y bebestibles y capaz que hasta sirvió los platos doña Pía y garzonearon sus hijos, “El almuerzo desnudo” (como la novela de Burroughs) sería un adecuado titular para una columna sobre el almuerzo del Presidente Kast con sus compañeros de promoción de la PUC en La Moneda Ello, porque, no obstante, los comensales estaban vestidos, el almuerzo desnudó primero una realidad social, la mentada crisis económica no es tal, ya que otra cosa sería que el Presidente se juntara a almorzar porotos con riendas en una olla común con los menesterosos que viven en rucos cerca de La Moneda, pero es de suponer que la comida con sus ex compañeros, profesionales exitosos, no fue para nada una de esas Cena de Pan y Vino con el fin de recolectar fondos para el Hogar de Cristo. Lo segundo, es que dicho almuerzo, a nivel de la actual figura presidencial, desnudó cierto afán de impresionar. Está muy bien que el Presid...
Crónicas, columnas, semblanzas y otras escrituras ideológicamente falsas