La agresión a la Ministra de
Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, en la
Universidad Austral de Valdivia, me trajo a la memoria la vez que, en plena
dictadura militar, el año 1983, la entonces ministra de Educación, Mónica
Madariaga, visitó la Universidad de la Frontera (UFRO), en Temuco,
cuando se retiraba el patio estaba atiborrado de alumnos, los cuadros políticos
de entonces la confrontaron ideológicamente y se produjo un intenso debate
público entre la ministra y los alumnos. Madariaga respondía y buena p’al pucho
cómo era, encendió uno y terminó regalando cigarrillos.
Renato
Leal, por entonces estudiante de Servicio Social, rememora ese momento
“¡Libertad de pensamiento, esto no es un regimiento! gritábamos como
desaforados la mañana aquella, al lado del ‘Cuadrado de los flojos’, éramos
entre 10 a 15 personas, la mayoría del pabellón G del Hogar Universitario
Regional de la UFRO, la ministra Mónica Madariaga nos escuchó a lo lejos y se
dirigió a enfrentar al grupúsculo, nosotros nos arropamos entre todos y
gritábamos más fuerte ¡Libertad de pensamiento, esto no es un regimiento! ”.
Leal, señala que la
ministra, acompañada de su jefe de gabinete, además del intendente general (r)
Gonzáles Samahod, el rector UFRO, general (r) Juan Barrientos y su secretario
general, los interpeló y dice: “Quiero escucharlos, dejen de gritar”.
“¡Ahí saltó Bizama!,
estudiante de Biología” -recuerda Leal- “Hablamos siempre y cuando no haya
sanciones".
“No habrá sanciones”, dijo
la ministra. “Somos muchos más, dijimos.” "Los quiero ver a todos, a las
15:00 horas los espero en el Frontis de la Rectoría", retrucó Madariaga.
En la tarde, en el dialogo
con cientos de estudiantes, Ramón, un natalino estudiante de Castellano pide
que se reconozca a la UNED (Unión de Estudiantes Democráticos) y Sebastián
Ugarte –el mediático médico de la pandemia del Covid- junto a su compañero de
carrera el “Colorín”, Juan Carlos Venegas, entre otros, “entregamos una copia
de los recién elaborados estatutos de la Federación y que fue con la que
iniciamos la reconstitución de la Federación de estudiantes de la Universidad
de La Frontera (FEUFRO)”, concluye Leal.
Ese día hubo, por cierto,
chiflidos a la ministra, pero nadie intentó agredirla, menos tirarle agua,
pegarle un combo o una patada, tampoco tirarle un morral, ni un mochilazo,
aunque en ese tiempo no se usaran mochilas, lo que sí hubo fue debate.
No
se trata de prevenirle a la Ministra Lincolao, que, en sus visitas a las
universidades, junto al celular lleve un atado de cigarrillos, porque, lo
más probable, es que poco y nada servirían ante revolucionarios primitivos.
Muy buena historia, era muy franca la pariente de Pin8
ResponderEliminar