Si bien el presidente canceló con rentas particulares y no generales la comida y bebestibles y capaz que hasta sirvió los platos doña Pía y garzonearon sus hijos, “El almuerzo desnudo” (como la novela de Burroughs) sería un adecuado titular para una columna sobre el almuerzo del Presidente Kast con sus compañeros de promoción de la PUC en La Moneda
Ello, porque, no obstante, los comensales
estaban vestidos, el almuerzo desnudó primero una realidad social, la mentada
crisis económica no es tal, ya que otra cosa sería que el Presidente se juntara
a almorzar porotos con riendas en una olla común con los menesterosos que viven
en rucos cerca de La Moneda, pero es de suponer que la comida con sus ex
compañeros, profesionales exitosos, no fue para nada una de esas Cena de Pan y
Vino con el fin de recolectar fondos para el Hogar de Cristo.
Lo segundo, es que dicho almuerzo, a nivel de
la actual figura presidencial, desnudó cierto afán de impresionar. Está muy bien
que el Presidente esté orgulloso del cargo y poder que ocupa, pero, a veces, no
es tan bien visto ostentar.
Convengamos eso sí que no fueron las pizzas que durante la crisis del estallido pidió Sebastián Piñera; ni los asados de Boric con sus amigotes en la casa presidencial que ocupaba en el Barrio Yungay, ni tampoco las fiestas que brindaba Alberto Fernández, en plena crisis del Covid en la Casa Rosada, en Argentina. Aún así, “El almuerzo desnudo”, sería buen titular.
Me parece que los “ tongos “ verdaderos son las cenas pan y vino.Para que decir que el hogar de Cristo práctica un proselitismo teologico más a fin al viejito pascuero de Maduro.
ResponderEliminarY quien pago la luz y el agua de los baños o para lavar la loza???
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