Diversas voces manifestaron su opinión contraria al anuncio de la ministra de Ciencias y Tecnología, Ximena Lincolao, de disminuir recursos hacia las humanidades y ciencias sociales en favor de lo que, a juicio del gobierno, son áreas prioritarias, lo que es como decir que las humanidades, en el fondo, no servirían para mucho que digamos.
“Devaluar a las
humanidades o las ciencias sociales, empujarlas fuera del espacio público en
favor de la tecnología, es un error de proporciones gigantescas que no solo
erige al técnico en el profeta de nuestra época, sino que hace de la política
un puro policy making”, señaló Carlos Peña, en su columna “Las humanidades
maltratadas”.
El profesor
de Castellano, escritor y columnista, Cristian Warnken, aprovechando el estreno de
la película La Odisea, utilizó una poética analogía con los monstruos Escila y
Caribdis para graficar el dilema que enfrentan hoy las humanidades.
“En los tiempos que vienen, deberemos enfrentar las
tentaciones seductoras de las sirenas (entre ellas la IA) y, sin Humanidades,
nuestra alma corre el riesgo de naufragar”, remachó en su última columna “Humanidades:
entre Escila y Caribdis”, publicada, al igual que la de Peña, en el diario El
Mercurio.
Pero, hasta
ahora, nadie recordó a la Ministra Lincolao, quien antes de asumir el cargo vivía
en Estados Unidos y como toda norteamericana debe usar iphone, que fue Steve
Jobs, a quien debe admirar la ministra, el que señaló: “Me gusta vivir en la
intersección entre las humanidades y la tecnología”, y que el genio de Apple,
en una entrevista para Newsweek, el año 2001, afirmó: “Cambiaría, si pudiera, toda mi tecnología por
una tarde con Sócrates».
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