Dos fenómenos sicológicos, que podemos llamar tentaciones, suelen enfrentar los gobiernos al momento de optar por el discurso público que tendrán respecto del gobierno que le antecedió.
La primera tentación es recurrir al olvido,
buscar por todos los medios que la gestión anterior no se compare con la
actual, los más radicalizados intentarán borrar todo vestigio en la memoria
colectiva, hasta si fuera posible rehacer la historia y construir un nuevo
relato.
Los romanos llamaban damnatio memoriae (condena de la memoria), cuando el senado
decretaba eliminar cualquier recuerdo de una persona, se borraban imágenes,
inscripciones y se prohibía usar su nombre, hubo emperadores cuyo destino fue
la damnatio memoraie.
Esta práctica era común, también, entre los
faraones del antiguo Egipto, hasta hoy en día los arqueólogos se encuentran con
estatuas que han sido decapitadas, inscripciones en columnas, pirámides,
cámaras funerarias y placas que se nota han sido borradas o raspadas
intencionalmente.
Pero no se crea que ello ocurría en antaño,
recientemente del Hospital de Alto Hospicio, se retiró una placa instalada el
año 2022 que aludía a que dicho centro asistencial fue construido bajo la
gestión del ex presidente, Sebastián Piñera y fue reemplazada por una que hacía
referencia al actual gobierno; pero conocido el hecho el gobierno debió
anunciar que daría pie atrás y repondría la placa del año 2022.
El otro fenómeno que suele tentar a los
gobernantes es ser insistente en recordar de manera negativa la administración
anterior, sobre todo cuando es imposible cumplir con los compromisos
adquiridos, aquí son frecuentes las excusas públicas tipo “heredamos una deuda
histórica” “el mal gobierno anterior nos dejó con las manos atadas”, “los
problemas sociales y económicos vienen del gobierno pasado”, lo que si bien
puede servir durante la campaña, no es conveniente siendo gobierno para
justificar la propia mala gestión, puesto que las personas exigirán soluciones
y respuestas a sus problemas, demandas y reivindicaciones al gobierno actual,
no al que ya pasó.
Si bien los gobernantes deben estar atentos a
enfrentar tales tentaciones, la voluntad de los gobernantes a veces es débil y
sucumben a ellas.
Maravilloso artículo, compañero... un saludo especil para ti de este viejito que cumplirá 80 este mes...
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