Luego de escuchar el último debate presidencial, por el discurso de los candidatos a ratos pareciera ser que nuestro país estaría sumido en la miseria, el desorden y el caos.
En tal circunstancia,
habría que estar mal de la cabeza para querer gobernar un país así,
porque sabemos que luego del caos viene el estallido, la anarquía y, se corre
el riesgo, que el descontento social sea tal, que ocurra lo de Nepal y al nuevo
primer inquilino/a de La Moneda, la turba lo obligue a caminar chapoteando semidesnudo
por medio del cauce del Río Mapocho.
Si, así y todo, hay
valientes que no cejan en su empeño por postular, no podrán decir después que
nadie les advirtió. A no ser que piensen que el país no está tan mal y el
alarmismo que con tanto fervor pregonan solo es parte del juego electoral y por los votos que
quieran sumar.
Y el Banco Central echándole la culpa al aumento del sueldo mínimo
ResponderEliminarExactamente. el discurso de que el país se cae a pedazos , y seré yo el que los recoja ( y me guarde algunos en mi bolsillo ) es tan falso como la vocación de servicio de estos candidatos
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