A veces tengo
recuerdo vagos como que de joven la madrugada de un sábado salté la reja y
escapé de una de unas asfixiantes jornadas de fin de semana de la DC en la Casa
de Ejercicios de Temuco y volví a mediodía del domingo, todavía borracho; o que
conocí a Maira de la IC, pero no recuerdo lo que hablaba; o de que fui junior
de una sede de campaña del PPD y nunca terminaba de encerar la escalera.
O que tuve un amigo
retornado que me hablaba de la nueva izquierda, y otro me invitaba a un
almuerzo tercerista; o de que encontraba gracioso a MEO por la Tele y, como soy
tolerante, parece que también chistoso a un gremialista
En otras ocasiones es
como si escuchara llamados para reficharme, y como no decido por cual, pasa que he vuelto a fumar,
consumo dos habanos que hace algún tiempo Obando me trajo de la Habana, pero
resulta que los puros se acabaron y voy por el quinto atado de Jockey Club
argentinos que una vecina vende de contrabando y un enfisema popular está
acechando.
Hay también sus días en que me siento como si hubiera estado
en todos lados pero, también, en ninguno, no por inconsistencia ideológica,
carezca de principios o me falte convicción, pasa que me cuesta estar quieto,
no por padecer un trastorno del déficit atencional, sino más bien, creo que
tengo pidulles, así que no es por ser altanero si de los gobiernos de turno me
declaro férreo opositor.
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