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Barros la ira de Dios

Justo cuando en una ciudad del sur de Chile Juan Barros asumía como Obispo de la Diócesis de Osorno, en el sur de Italia, Nápoles precisamente, el Papa Francisco hablaba a los creyentes: “la corrupción apesta, la sociedad corrupta apesta, como apesta un animal muerto”.

A Barros la feligresía agolpada a las puertas del templo le suplicaba que escuche al pueblo católico y renuncie por estar vinculado con el cura Karadima, quizás si los devotos recordaban lo que dijo en noviembre el Sumo Pontífice: “el Pueblo de Dios tiene un olfato infalible para reconocer a los buenos pastores y distinguirlos de los mercenarios”. Pero el nuevo Obispo igual asumió y a los osorninos ni Francisco, ni Dios los escuchó.

Es que en la nominación de Barros está en juego no sólo un cargo de Obispo sino un dogma de Fe de la Iglesia Católica, la Infalibilidad del Papa. No por mero capricho mantuvo Francisco entonces su decisión, que no es una opinión personal como cuando cuenta chistes y las hace de hincha del club de sus amores San Lorenzo de Almagro, sino que la elección la tomó en su calidad de suprema autoridad de la Iglesia Católica, imagino que con el soplo del Espíritu Santo y  como Vicario, representante de  Dios en la Tierra.

Si a los mortales nos cuesta reconocer que no pocas, sino muchas veces nos equivocamos y vamos por la vida de tumbos en tumbos, no sucede eso con el Papa pues él nunca falla, reconocer un error es decir que Dios también la embarró -curioso como que rima con Barros- y si el Señor falló una vez pudo haber escogido mal antes ¿será Jesucristo, realmente el hijo de Dios?, si el ser omnipotente tropieza ¿en qué se diferencia del ciudadano de a pie?

Barros, como Novoa, está en un dilema, ambos son hombres de Fe, el cura entre llevar su martirologio y continuar de prelado hasta que se lo coman en el coliseo osornino -allí los cristianos mas que ovejas parecían leones- o renunciar, pero con ello daría la razón a quienes señalan que el Papa optó mal y no debe querer pasar a la historia como el causante del nuevo cisma en la Iglesia Católica, más grande incluso que el de Lutero y Moro, ya que lo que no pudo la Teología de la Liberación con Camilo Torres, Boff, Gutiérrez y Maroto, lo lograría él renunciando, entregarle poder al pueblo para elegir sus autoridades eclesiásticas.

Novoa, en tanto UDI, el partido más confesional de Chile, incluso que la DC, porque ellos sí son de misa diaria, ve con atención lo que suceda con Barros, porque Jovino sabe que si renuncia al partido sería el descalabro.

Lo que es Dios, no debe estar muy contento con esas comunidades de base, porque no es de fieles obedientes cuestionar las decisiones del Papa, que son en el fondo sus decisiones, eso es más propio de paganos y algunos canutos, por lo que evalúa lanzar toda su ira a los herejes sureños con siete plagas y la erupción del volcán Osorno incluida, aunque algunos católicos piensen que ya lo hizo al enviarle el Obispo Barros.

(Marzo 2015)

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